En una industria donde las oportunidades no siempre se presentan dos veces, Andrea Rossell aprendió que lo que está para uno, termina llegando. La joven actriz mexicana se encontraba grabando una participación en la telenovela Mi rival cuando surgió la posibilidad de audicionar para Miranda en Corazón de oro, pero sus compromisos finalmente le impidieron hacerlo en ese instante. Lejos de darlo por perdido, al terminar ese proyecto decidió acercarse a la producción y buscar una nueva oportunidad. Lo que vino después fue decisivo: un callback con Moisés Peñaloza, con quien ya había coincidido previamente en El Ángel de Aurora, que se convirtió en una prueba de química tan natural como determinante. «Cuando me dieron la noticia fue uno de los momentos más felices en mi vida como actriz. Sentí que ese era el ‘sí’ que llevaba tanto tiempo esperando y después de tantos ‘no’», cuenta a Entretelenovelas Magazine.

(Foto: Made in lab)

Estás rodeada de un gran elenco en Corazón de oro, ¿te dio vértigo en un inicio actuar al lado de actores con tanta trayectoria como Gabriel Soto o Diego Olivera?

A Gabriel Soto lo ubico desde muy chiquita, entonces compartir escena con él fue muy lindo. Ver su disciplina y el amor que le tiene a su trabajo es realmente de admirar y aprender sobre él, además es muy divertido, siempre anda asustando a todo el mundo en el set. Y con Diego Olivera ha sido una experiencia muy especial. Aunque en la historia es el villano, para Miranda representa una figura muy importante. Construimos una conexión padre e hija que logró pasar la pantalla; yo a Diego lo quiero mucho, y es alguien que sin duda me llevo para toda la vida.

¿Qué retos vino a traerte Miranda a nivel actoral?

Miranda vive situaciones muy fuertes, como un secuestro, un abuso sexual y pérdidas familiares, entonces el mayor reto fue encontrar el equilibrio entre sentir todo profundamente sin perder la contención. También es un personaje con un arco dramático muy grande, entonces el reto fue manejar bien esa transición de una niña dolida y lastimada a una mujer que se defiende, se empodera y enfrenta al mundo y a la gente que le hace daño, trabajando al mismo tiempo el miedo al abandono y a ser herida para poder sostener emocionalmente al personaje a lo largo de toda la historia. Y otro reto importante fue abordar, con mucho respeto, el tema del abuso hacia la mujer. Fueron escenas muy fuertes, y aunque estaban muy cuidadas, implican una carga física y emocional importante, porque el cuerpo también está presente y recibe muchos estímulos. Entonces fue un proceso complejo que como mujer te mueve y te deja con muchas sensaciones después de interpretarlo. Para mí era importante que las mujeres que vieran esta historia se lleven el mensaje de que no están solas y que se puede alzar la voz. Agradezco mucho a Fernanda Pedret, mi coach, que me ayudó y estuvo en todo este proceso para poder construir a este personaje.

Andrea Rossell (Foto: Estudio Made in lab)

Si tuvieras que destacar algo de Gala Montes como compañera, ¿qué sería y por qué?

Su seguridad y confianza. Es una actriz muy presente y eso te da mucha tranquilidad en escena. Además, fuera de escena es mi amiga y nos divertimos muchísimo, entonces se genera una dinámica muy linda que también se refleja en el trabajo.

¿Qué fue lo que más has disfrutado de participar en una telenovela como Corazón de oro?

Las personas que encontré. Me llevo amigos muy importantes del elenco y de la producción; se vuelve una familia. Y también la historia. Es un melodrama distinto, con más profundidad, momentos de oscuridad y personajes muy humanos. Poder contar algo así ha sido un regalo muy grande.

¿En qué sí te pareces y en qué no a Miranda?

Me identifico con su forma de ver la vida, porque yo también he pasado por momentos muy complicados y he podido salir adelante. Y hubo algo muy especial que me conectó profundamente con ella. Tanto mi abuelo real como el abuelo de Miranda tenían una medalla de San Benito. Un día antes de que mi abuelo falleciera, tuve una escena con Cynthia Klitbo en la que su personaje me entrega esa medalla y me dice que mi abuelo me iba a cuidar y que siempre estaría para mí. Al día siguiente, mi abuelo fallece, y mi mamá me da su medalla real de San Benito. Fue una coincidencia muy fuerte… y ahí es cuando entiendes que, a veces, los personajes realmente te eligen.

Andrea Rossell (Foto: Estudio Made in lab)

¿Qué tal la química con Moisés Peñaloza?

Superbién. Con Moi hay una conexión muy natural y la pasamos muy bien trabajando juntos. Los dos estamos viviendo un momento muy importante, entonces nos comprometemos mucho con las escenas. Nos gusta ensayar, proponer, cuestionar a los personajes y también jugar… incluso improvisar detallitos que le suman mucho a la historia. Se vuelve un trabajo muy en equipo, y esa complicidad se siente en pantalla.

Si no hubieras dado vida a Miranda, ¿qué otro personaje te hubiera gustado interpretar y por qué?

Me hubiera encantado hacer a Teresa Arango-Nova, interpretada por Andrea Torre. Desde que leí el personaje me pareció muy completo, un ser humano real: una mujer fuerte, empoderada, muy segura de sí misma, pero con una historia dolorosa detrás. Y también me llamaba mucho la atención Catalina, por la maldad y la locura que tiene. Son personajes que te retan desde otro lugar.

¿De qué compañera aprendiste más y por qué?

He aprendido de muchas, pero sin duda a Mayrín Villanueva por su energía: siempre está en paz, presente, disfrutando el proceso, y eso se contagia muchísimo. Y también a Erika de la Rosa, por su profesionalismo y su entrega al personaje.

Las grabaciones están a punto de terminar, ¿qué le agradeces hoy a Miranda?

Han sido meses de muchísimo aprendizaje. A nivel actoral, me permitió identificar mis fortalezas y en las cosas que tengo que seguir trabajando. Pero, sobre todo, llegó en un momento clave para recordarme que debo confiar en mí y en mi trabajo. También me enseñó que está bien sentir, ser vulnerable, vivir los duelos… que no tenemos que ser fuertes todo el tiempo. Y profesionalmente, representar un protagónico juvenil en Televisa, que ha sido mi casa desde siempre, lo vivo como un sueño cumplido y un paso muy importante en mi carrera.

Corazón se oro se transmite a las 6:30 de la tarde por Las Estrellas.

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