La carrera de Danna García está repleta de exitosas telenovelas que han marcado a varias generaciones de espectadores y la han consolidado como una de las actrices latinas más queridas y reconocidas de la pequeña pantalla. En exclusiva para Entretelenovelas Magazine, Danna recuerda algunos de los melodramas más importantes de su trayectoria y comparte anécdotas que atesora de aquellas producciones que dejaron huella en el público.

Pasión de gavilanes (2003)
Pasión de gavilanes fue un proyecto que quiero mucho por todo lo que me trajo. Yo no tengo cómo agradecer el cariño y todo lo que ha significado Pasión de gavilanes en mi vida. Hoy tantísimos años después la gente me habla de Pasión de gavilanes. Mario [Cimarro] tenía una superentrega en este personaje, fue donde nos conocimos y empezamos a trabajar juntos. Pasión de gavilanes cambió mi vida. A raíz de esa novela yo empecé a ser exclusiva de Telemundo 8 años, me mudé y me transformó para siempre.

Te voy a enseñar a querer (2004)
Lo lograba en simultáneo con Pasión de gavilanes. Yo grababa en la mañana Pasión de gavilanes y en la tarde Te voy a enseñar a querer. Lo que hacían con el cabello era que en la mañana me peinaban y en la tarde me lo mojaban (ríe). Y así estuvimos grabando los últimos 4 meses algo así de Pasión de gavilanes entre las dos telenovelas. Es la única vez que yo he grabado dos telenovelas simultáneas. Yo estaba tan cansada. porque yo venía ya de casi un año de grabar Pasión de gavilanes y empiezo con esta, que recuerdo que me sentía como agotada emocionalmente, como cansada. Pero fue un reto bonito y además en un mundo de toros y era veterinaria… Era otra cosa, otra historia que no tenía nada que ver con Pasión de gavilanes, pero también estuvo bien.

La traición (2008)
Yo hice varios proyectos de época de niña y yo tenía el sueño de hacer época y sale este proyecto y yo estaba emocionada. Yo dije: ‘Este es mi sueño’. Esto es una cosa que creo que nunca lo he dicho… A mí me daban como una pieza antigua con unas iniciales y me pasó grabando esa novela que yo miraba esa pieza antigua y empecé a verme como si fuera un déjà vu de otra vida; una cosa muy extraña me pasó grabando esa novela. Yo empecé a tener sueños de otra vida a raíz de grabar esa novela, quién sabe qué querrá decir eso, pero yo soñaba que yo era una persona en otra vida y todas las noches tenía sueños como si fuera déjà vu de imágenes de yo en otra vida.

Un gancho al corazón (2008)
Fue algo espectacular. Fue un personaje diferente. Yo venía de grabar bastante en Colombia, entonces regreso a México para hacer Un gancho al corazón. Yo entrenaba en las mañanas, entrenaba en la noche… me cambió el cuerpo; nunca mi cuerpo volvió a ser igual desde que yo hice Un gancho al corazón porque me empecé como a agrandar de tanto boxear, porque yo boxeaba mucho en la mañana, en la noche, armamos coreografías de peleas y yo boxeaba con los campeones mundiales de México en ese momento. A mí me encantó. Es un personaje que recuerdo con cariño, que siempre agradezco a Angelli [Nesma] por haber pensado en mí, por haber pensado que yo era la correcta.

Bella calamidades (2010)
Yo durante 4 años le decía a Hugo León Ferrer, que es mi productor que lo amo y lo adoro: ‘Compren esa novela, hagamos esa novela, yo quiero hacer Lola por favor’. Duré muchos años detrás hasta que un día me llama quien era en ese momento el jefe de Telemundo y me dice: ‘Sabes qué, se te hizo, vamos a hacer Lola’. Recuerdo que en esa época me preguntaron qué actor y yo había recomendado a Rafael Amaya. Rafael Amaya no había hecho obviamente ni El señor de los cielos ni había hecho La reina del sur y creo que fue la primera vez que le hablaron a él para algo en Telemundo, pero no pudo y entonces estuvo Segundo [Cernadas]. Casi yo no grababa con Segundo. De 500 escenas que tenía la novela Segundo y yo tuvimos 20. Todo era como fantástico, como pienso en él, cuándo lo voy a ver… Lola es el personaje más entrañable para mí, siempre lo he dicho y siempre lo pienso, porque tal vez yo me siento un poco como Lola. A mí me encanta Lola y hay algo de mí en Lola y de Lola en mí sin duda. Hay una conexión que la gente no entendería pero que Lola y yo nos entendemos (ríe). Creo que es el personaje que más se parece a mí de todos los que he hecho.

Qué bonito amor (2012)
Para Qué bonito amor necesitaban una actriz que cantara, yo no tengo rango de la mariachi, entonces era un reto enorme. No solamente estuve estudiando durante toda la novela canto, sino que había una mariachi de verdad que grababa los temas que eran como más exigentes a nivel vocal. Los vestuarios, la majestuosidad del proyecto, con Jorge Salinas, que fue un actor que me recibió con cariño, me respaldó en la historia. Y yo tenía tanta suerte, fíjate que tanta suerte tuve yo haciendo ese proyecto que eran 13 hombres en escena y yo (ríe). Eran 13 que me consentían, yo era la niña consentida. Fui muy feliz grabando en nuestro mundo mariachi, grabábamos en Garibaldi, hicimos luego gira de conciertos… Fue un proyecto soñado. Me arrepentí de no tener ningún vestido de esa novela, cuando ya intenté rescatar algún vestido ya los habían repartido entre todos los proyectos de Televisa; eso es de las cosas que tal vez mirando hacia atrás en mi carrera lamento no haberme quedado con algún vestido de ese recuerdo de lo que fue Qué bonito amor.

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