Tengo que reconocerlo: ahora sà estoy ‘enganchado’ a El renacer de Luna, ahora sà ha conseguido despertar mi interés. Y quizá ese sea precisamente el problema.
¿Por qué? Porque la telenovela ya se encuentra en su recta final y, justo ahora, con su desenlace a la vuelta de la esquina, siento que es cuando la historia se ha puesto realmente interesante.
Luna por fin ha renacido. Y vaya si se nota. La historia ha adquirido otro ritmo, otra emoción en estos últimos capÃtulos que hace que uno quiera seguir viendo más.
El problema es que este giro llega tarde.
Llega cuando ya quedan pocos capÃtulos para disfrutar de esta nueva Luna y de esta etapa en la que finalmente la protagonista parece haber encontrado la fuerza que necesitábamos ver en ella mucho antes.
Porque lo que estamos viendo ahora funciona. Y mucho. Y precisamente por eso resulta inevitable pensar en todo lo que podrÃa haber dado de sà esta historia si este cambio hubiera llegado antes.
Quizá ese sea el mayor problema de El renacer de Luna, que encontró su mejor versión cuando quedan apenas unas tres semanas para su desenlace.
