En Mi rival, Ela Velden se enfrenta a uno de los retos más intensos de su carrera con el personaje de Bárbara, a quien describe como «una mujer empoderada que es puro fuego». Aunque en pantalla la historia está cargada de tensión y emociones al límite, la actriz no puede evitar sonreír al recordar lo que ocurre detrás de cámaras, especialmente en esas escenas más íntimas donde, lejos de la pasión que ve el espectador, lo que hay es concentración, nervios y mil detalles técnicos. Desde ahí arranca una interpretación que supone un giro total respecto a su anterior personaje en Las hijas de la señora García, y que confirma su apuesta por mujeres fuertes, complejas y muy actuales.
Cuando comenzaste a leer sobre Bárbara, ¿qué fue lo que más te atrajo?
Lo que más me atrajo fue que es una mujer joven, pero que es una mujer muy empoderada, muy fuerte, decidida, que no se deja por nadie, que alza la voz, que todo el tiempo está como siendo ella un volcán. Me gusta representar a mujeres que son así ahorita: mujeres actuales, mujeres jóvenes que se defienden, que buscan lo suyo, que van con todo y por todo por su independencia, por su familia, por ellas mismas. Es un gran ejemplo de una mujer que nos puede representar hoy en día en las calles y hoy en día en la sociedad y en la mujer actual.

Venías de interpretar a Mar en Las hijas de la señora García, un personaje completamente opuesto a Bárbara…
Todos los personajes que han llegado a mí, con casting o directo, siempre han tenido algo muy especial justo que marcan la diferencia entre uno y otro, y es por eso que digo: ‘Claro que lo acepto, claro que lo hago, porque no hay ningún parecido entre uno y otro’. Y justamente la diferencia entre Mar, que era una mujer sumisa, que no sabía lo que quería, que se dejaba manipular, controlar, es completamente distinto a Bárbara, que Bárbara es puro fuego. A Bárbara necesitan echarle un poquito de agua para apagar esta locura de empoderamiento.
Te pareces más a Bárbara, ¿cierto?
Sí, totalmente. Aunque a Mar le inspiré también un poquito cuando uno es joven. Incluso hasta cambiaba mucho la voz en Mar, la hacía más dulce, porque además el personaje tenía menos edad que yo. Bárbara tiene mi edad, es una mujer que justo se parece más a mí, que se ha abierto un camino ella solita, que sus papás la ayudaron a crecer fuera de su ciudad, entonces sí creo que tengo más similitud con Bárbara.
Bárbara se enfrenta a lo largo de la historia al dilema de tener que luchar con la madre por el mismo hombre. ¿Abordar esta historia tan polémica te hizo reflexionar sobre el tema? ¿Qué opinas tú de esta situación tan controversial que existe en la vida real?
Me hace empatizar con el tema de Paloma, con el tema de que una madre no solo es madre cuando tiene hijos y que su vida acaba ahí. No. Al contrario. Una mujer sigue siendo hermosa, sigue siendo sensual, sigue teniendo que rehacer su vida. Nosotras como mujeres en todas las edades merecemos tener nuestro tiempo, tener nuestro espacio, tener nuestra visibilidad, y es algo que a mí me gusta mucho: el ver que la edad no debe de apagar nuestro brillo, no debe de apagar nuestra independencia, nuestra inteligencia, nuestro empoderamiento, porque yo crezco y me gusta justo ver que esas mujeres grandes ya no solo son la mamá, la tía, la abuela, sino ya realmente igual nos representan como mujeres actuales, mujeres completas, mujeres tridimensionales. Me parece bonito que haya ese tipo de personajes que nos representan a esa edad que tiene Ale, que ella dice que es mayor, pero no es mayor y se ve hermosa. Es una mujer brutalmente hermosa, ojalá llegue a ser yo como ella. Pero en cuestión de esta rivalidad entre madre e hija no la comparto y no la he vivido. Sé que existe obviamente pues las historias son a partir de la vida real, pero la verdad me parece muy desafortunado que exista este tipo de problemáticas entre personas que tienen la misma sangre. No son amigas, no son dos mujeres desconocidas que están peleando por un mismo hombre, son madre e hija que están traicionando su sangre, su linaje por andar peleando por un hombre.

Y ese hombre por el que pelean madre e hija está interpretado por Sebastián Rulli. ¿Recuerdas cuál fue la primera telenovela suya que viste en televisión?
Sí, claro. Yo era fan de Rubí. Ahí lo conocí. Para mí trabajar con él se vuelve como estas personas que justo conocías, admirabas desde pequeña y que nunca te imaginas que vas a trabajar con estas figuras que se vuelven icónicas en la televisión. Trabajar ahora yo con alguien como lo es Sebastián Rulli es como ‘ok, creo que voy bien en el camino’. Jamás me imaginé que iba a trabajar con estas personas que una vez las llegué a ver en mi casa siendo una adolescente, y ahora verlas aquí trabajar y ser compañeros…
Las escenas de pasión se ven muy atractivas en pantalla, pero sin duda son muy incómodas de grabar, ¿no?
Esas escenas son terriblemente incómodas, y además yo siento que como mujer, o por lo menos yo, todo el tiempo estoy pensando en si me veré bien, lo estaré haciendo bien, se me verá el gordito de aquí, la celulitis, están tomando algo que a lo mejor a mí no me favorece pero es parte de la escena; también piensas qué comiste, tiene uno que lavarse los dientes… son tantas cosas que jamás estás pensando en qué rico está besando este actor, jamás pasa eso porque estás concentrado en otras miles de millones de cosas que es en lo último que piensas. Afortunadamente en pantalla se ven maravillosas, algunas son muy bien logradas, otras no tanto, pero finalmente es parte de nuestro trabajo también. El chiste es que ustedes lo disfruten, ya si nosotros la pasamos mal pues déjenlo a nosotros (ríe).
Mi rival se transmite a las 9:30 de la noche por Las Estrellas.




