A tres décadas de haber iniciado su camino en la actuación, Sebastián Rulli mira atrás con una mezcla de asombro, gratitud y orgullo. Aquel joven que en 1996 grababa su primera telenovela, Montaña rusa, otra vuelta, en Argentina, difícilmente habría imaginado la trayectoria que estaba por construir. Hoy, con 30 años de carrera a cuestas, el actor no solo celebra el tiempo recorrido, sino también la evolución personal y profesional que lo ha llevado a consolidarse como una figura cercana al público, apasionada por su oficio y cada vez más segura en cada paso que da.
En esta conversación, Sebastián reflexiona sobre sus inicios, el aprendizaje acumulado y el presente que vive con Mi rival, el proyecto con el que conmemora este importante aniversario y que, según sus propias palabras, representa uno de los mayores retos y satisfacciones de su carrera.

Sebastián, 30 años ya de carrera. ¿Qué sientes hoy al ver imágenes de tu primera telenovela, Montaña rusa, otra vuelta, que grabaste en Argentina en 1996?
La verdad me causa mucha alegría, mucho asombro. Nunca me imaginé que mi vida se iba a desarrollar así. Siempre he sentido la bendición de poder hacer lo que me gusta, entregarme al 100 por ciento y hacer cada proyecto como si fuera el primero o el último, y de repente ya son varios y tener esta cercanía con el público a través de las redes es algo maravilloso. Soy muy afortunado y muy feliz y con este proyecto. Cumplir 30 años creo que hace una gran diferencia del comienzo a ahora. Sí puedo decir que los pies se van volviendo un poquito más pesados y cada paso es un poquito más seguro y con más certeza.
Si el Sebastián de los inicios se encontrara con el Sebastián actual, ¿qué tan diferente se vería?
Te juro que me siento el mismo. No me doy cuenta de que esos 30 están arriba de este cuerpito, que los llevo en la espalda y como experiencia. Sí me llama mucho la atención mi acento y el tono de voz. Creo que eso con el tiempo ha cambiado mucho y no creo poder volver a atrás. Lo que se logró fue con mucho sacrificio, mucho esfuerzo y mucho agradecimiento a muchísimas personas que se cruzaron en mi camino y me dieron la oportunidad.

Hablemos de Mi rival, telenovela con la que celebras estas tres décadas de carrera. Sin duda, la guinda del pastel a este aniversario tan especial, ¿no?
Sí, totalmente. Hoy por hoy es mi proyecto más importante. Lo disfruté muchísimo, a pesar de que no fue nada fácil. Una producción grabada completamente en locación, lo que significa que nos fuimos de nuestras casas más de 300 personas. Nos instalamos en San Luis Potosí, una provincia de México muy bonita con una gente maravillosa, nos trataron espectacular. A pesar de estar en provincia, nos teníamos que mover una hora y media casi a diario para llegar a las haciendas. Deseamos que se pueda vibrar esa energía que provoca estar en lugares con tanta historia, con tanta magia, tanto folclore, con una historia que teníamos el compromiso de representar, algo que para Carmen Armendáriz era muy importante. Una historia que se hizo en 1947 y que su padre protagonizó y me dio el honor de poder representar ese mismo personaje. Y todo un reto también porque es un charro y, como bien sabes, esa destreza merece de mucho riesgo y mucha dedicación y se pudo lograr hacerlo de la manera más respetuosa desde mi parte. Todo lo que verán está hecho por mí, no he utilizado dobles. Me encanta el caballo en sí, siempre he estado muy cerca de ellos, he montado desde chiquito y lo sé hacer, pero en la charrería nunca lo había hecho. Fue algo que me demandó muchísimo y lo hice con muchísima pasión. Esperemos que podamos transmitir todo ese orgullo que representa la charrería para México.
¿Cómo te preparaste para ello?
Principalmente montar los caballos que saben hacer todo eso y guiado de los profesionales que entrenan y compiten cada semana me enseñaron a más o menos cómo llevarlo, cómo hacer los movimientos. Y arriesgándome también porque no había mucha oportunidad de repetir escenas en ese sentido; salían bien o salían bien. Si salían mal ya había que cambiar de actor, entonces no era la idea (ríe).
Renato es un personaje con un pasado muy oscuro y una infancia dura, ¿de qué manera le diste verdad?
De la mano de la dirección y haciéndole mucho caso al guion. Era una historia ya probada que estaba muy bien escrita. Cada capítulo está muy bien analizado, muy bien pensado. Y confiando plenamente en el texto. Van a ver también una transición de tiempo en el personaje, van a ver a otros actores interpretando a Renato de niño, de joven y ya luego aparezco yo, y eso quedó muy bien. Es un trabajo de dirección y de mucho respeto también de los actores jóvenes, porque lo hicieron increíble. Es muy emocionante ver eso, ver el alma del personaje pasar por diferentes actores y que la gente lo vea real, eso es una magia que sí se provocó.

Te toca ser la manzana de la discordia entre una madre y su hija…
Sí, me tocó ser la manzana de la discordia entre dos mujeres hermosas, apasionadas y lamentablemente tenían una relación familiar muy cercana, madre e hija. Algunos pensarán que mi personaje es un picaflor o un mujeriego, y no, no es cierto. Es una persona muy honesta, muy leal, pero no estaba en busca del amor. Conoció a una mujer que le atrajo y tuvo algo que ver, pero luego se dio cuenta que era la esposa del dueño de la hacienda a quien él le tenía que responder con trabajo y lamentablemente o por suerte aparece la hija de esta pareja y ahí sí conoce el amor. Pero los problemas no cesan y cada vez se complica más la situación de cada uno de los personajes, porque cada quien tiene su rival. No es una historia en donde existe un rival, sino que cada uno tiene un rival a vencer.
¿Te resultó fácil no juzgar al personaje en ese sentido? ¿Cómo viste esta situación como ser humano?
Con mucha fortuna de no ser el personaje (ríe). Muy agradecido de no vivir una situación igual. Creo que como actor es maravilloso tener enfrente conflictos tan complejos y poder sortearlos sabiendo que no vas a salir lastimado tú. Fue muy divertido y lo disfrutamos. Aparte de que grabamos intensamente de lunes a viernes, pero el trabajo fue 24/7. Estábamos todos muy concentrados. Llegábamos al hotel y convivíamos y seguíamos platicando del trabajo y de lo que seguía al día siguiente. Teníamos tiempo de estudiar, no había excusas, no había ningún conflicto para que algo se retrasara, y eso ha sido una gran virtud para el proyecto en sí porque pudimos cumplir en tiempo y forma con un presupuesto y un tiempo que sabíamos que no podíamos fallar.
Mi rival se estrena este lunes 20 de abril a las 9:30 de la noche por Las Estrellas.




