Tras algo más de un mes al aire, Hermanas, un amor compartido se ha posicionado como una de las telenovelas favoritas del público.
El melodrama ha liderado en muchas de sus emisiones el ranking de los programas más vistos en México, algo que no puede tener más feliz a su protagonista, Adriana Louvier.
Adriana, ¿te esperabas el éxito que está teniendo la telenovela?
Creo que cuando uno hace un proyecto siempre espera que a la gente le guste, pero nos ha dado mucho gusto ver los números que tiene este proyecto; a la gente realmente le ha gustado mucho. Son cosas que uno siente también en la calle, lo que la gente te dice, entonces la verdad estamos muy contentos por eso.
¿Qué fue lo que más te atrajo en su día día del proyecto y por lo que dijiste sí acepto?
La historia, como justo el hilo conductor de esta novela, que tiene que ver con dos hermanas como luchando por el amor de una hija, que no es como la mayoría de las telenovelas en donde la prioridad es la pareja de un hombre y una mujer y es la lucha como de estos dos personajes con una antagonista. Me pareció diferente. También me encantó el reparto y trabajar con la productora Silvia Cano, que ya había tenido oportunidad de hacerlo en otro proyecto y se trabaja increíble.

La telenovela de alguna manera abre la conversación respecto a quién es más madre: si la biológica o la de crianza. Más allá de lo que piensa tu personaje, ¿qué opinas tú como ser humano de este conflicto? ¿Crees que Rebeca tiene derecho a recuperar a Aura?
Yo creo que depende de la situación. Una persona que de pronto no quiso estar con su hijo y 20 años después llega y dice: ‘Oye, ¿qué onda?’. Pues no sé. Creo que los vínculos al final en la vida son los que se retroalimentan: el estar ahí, el cuidar a esta persona, el amarla, dedicarle tu amor, tu tiempo. Yo creo en eso.
Tu personaje no se lo pone nada fácil a su hermana…
Sí porque aquí creo que también lo que pasa es que son esas verdades y esos secretos de familia que a veces por no decir la verdad se van haciendo como una bola de nieve, y de pronto ya todos estamos mintiendo y ya nadie sabe cómo regresar a la verdad.
Has destacado en otras entrevistas la libertad creativa que se les permitió como actores en esta telenovela…
Creo que lo más importante en mi personaje era la relación con quien es mi hija, entonces como crear esa relación lo más creíble posible. Lo que más tiene este personaje es el amor infinito hacia su hija, la dedicación, y eso se tenía que ver. En mi caso creo que fue como en lo que más me aboqué dentro de la historia.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Osvaldo Benavides?
Fatal (ríe). La verdad es que fue increíble trabajar con Osvaldo, bueno, con todos. Fue una sorpresa en cuanto a que no siempre hay esa química con todos los compañeros, entonces nos llevamos muy bien, nos la pasamos bien, lo disfrutamos, nos reímos. Creo que Osvaldo y yo nos entendimos muy bien en el set, igual que con Danna, con Juan Martín, que yo ya había trabajado. La verdad fue una experiencia increíble.
La verdad es que nos reíamos mucho Osvaldo y yo. A mí me hacía reír mucho dentro de ficción y fuera de la ficción. Su humor a mí me causa mucha gracia la verdad, y pues chismeábamos también.




