De padre italiano y madre mexicana, Valentina Buzzurro abrió por primera vez sus ojos al mundo un 20 de junio del año 2000 en Italia, donde creció y vivió hasta los 9 años. «Tuve una infancia supersana. Teníamos en casa de mi abuela una parte de atrás que es como nuestro jardín, donde hay portería; tenemos también una cesta de baloncesto, una montaña, y nos la pasábamos jugando a los exploradores. Nos íbamos a la calle en las bicicletas y nos perseguían los perros. Fue una infancia superbella con mis primos», rememora.

«La parte difícil es que los italianos tienen un carácter muy fuerte y yo siempre fui una niña hipersensible; entonces, creo que estaba como muy alerta, como que fui una niña un poquito alerta de los gritos. Pero podría decirte que en un 90 % fue una infancia muy bonita», añade.

Un grupo de niños pequeños y un adulto se sientan en un salón con muebles ornamentados. Los niños parecen estar disfrutando de un momento juntos, mientras que el adulto, posiblemente una abuela, interactúa con ellos.
Valentina Buzzurro de niña con su abuela, hermano y primos en Italia (Foto: Instagram Valentina Buzzurro)

Ya en Italia comenzó a sentirse atraída por el medio artístico. «Yo organizaba bailes, por ejemplo de que vamos a ponernos a la hora de la comida todos aquí [a bailar]», confiesa.

Su vida como niña italiana se interrumpió de golpe a los 9 años cuando sus padres decidieron mudarse a México.

«Llegar a México sin hablar español fue supercomplejo, o sea hubo mucho bullying que, honestamente, nunca me afectó mucho porque en ese sentido sí tengo el carácter fuerte; pero fue complicado cambiar toda la vida», se sincera.

«Yo recuerdo que yo lloraba todo el tiempo porque en Italia no es tan común ver a los niños por la calle pedir dinero y en México es muy común y eso, al ser una niña hipersensible, mi mamá ya no sabía que hacer porque yo lloraba todo el tiempo si salíamos a la calle y veía a los niños en el semáforo. No podía. Era lo más triste», comparte.

Valentina sintió que había llegado al peor lugar y tuvo mucho rechazo en un inicio a México.

«Los primeros años en México fueron horribles», reconoce. «Yo recuerdo que mi mamá, pobrecita, se sentía culpable de habernos traído porque los dos [refiriéndose también a su hermano Pietro] teníamos rechazo. Pietro dejó de hablar el primer año que llegamos a México, ni italiano ni español. Pietro ya tenía 5 años. Yo entré a una escuela donde todo el mundo se burlaba porque yo hablaba raro. Recuerdo incluso los maestros superbuleadores conmigo. La solución fue cambiarme de escuela. Me cambia y mejoró un poco. Siempre va a haber bullying al final cuando alguien es diferente, pero ya ahí mucho menos».

Con los años terminó amando el país hasta el punto de que hoy no se ve viviendo en otro lugar.

«Ahora amo y no quiero que nadie me saque de aquí, tengo dependencia a México y lo amo», asevera.

Su debut como actriz

Interesada en el medio artístico desde muy pequeña, Valentina comenzó a tomar en México clases de actuación en una escuela. La intérprete no llevaba mucho tiempo preparándose como actriz cuando con 12 años fue elegida para protagonizar su primera película, ‘Viento aparte’.

Una joven asomada por la ventana de un vehículo, con una expresión pensativa, mientras su reflejo se ve en el espejo lateral del camión.
Valentina Buzzurro protagonizó con 12 años la película ‘Viento aparte’ (Foto: Instagram Valentina Buzzurro)

«Yo entré a la escuela de actuación, me invitan al casting y me eligen sin tener más que ‘En familia con Chabelo’ en mi currículum (ríe). Mi mamá y mi papá estaban medio asustados porque eran dos meses y medio fuera de la ciudad; grabábamos por todo México y yo era la única niña. Mi mamá tenía terror, pobrecita, pero yo era la más feliz de haberme quedado. Entonces me apoyaron. Ese fue mi primer proyecto y lo recuerdo con mucho amor», expresa. «Cada que lo veo, le agradezco eternamente a ese director haber visto algo en mí, haberme elegido. No tenía mucha idea de lo que estaba haciendo, pero, por eso mismo, todo era un sueño, algo mágico».

Esa vivencia la hizo abrazar la actuación y ya nunca soltarla. «Lo normal era ser extra primero o tener un personaje pequeñito, y después poco a poco… Pero yo entré y me dieron el sueño».

Su incursión en las telenovelas

«Después de hacer la primera película, solo hice cine. Hice una que otra cosa de televisión chiquita, pero realmente hice cine y cine. Y en el cine escuchas como de que ‘qué horror las telenovelas’ o ‘las telenovelas son como lo naco’. Entonces yo tenía esa idea en mi cabeza», revela. «Hasta que tuve un novio que hacía telenovelas, Luis, y yo no lo vi tan mal. O sea, vi que le ponía el mismo esfuerzo que hacer una película, teatro o lo que sea. Él me llevaba a sus grabaciones y yo decía: ‘Guau, qué padre hacer tantas escenas al día; yo solamente hago 3 o 4 y aquí hacen 34′».

Precisamente, gracias a su novio y a otras dos personas más que recomendaron al director Benjamín Cann su nombre cuando este estaba buscando a una actriz de su edad para protagonizar Vencer el miedo, la primera entrega de la exitosa saga ‘Vencer’, Valentina tuvo su primer acercamiento al género.

«Me hace el casting; yo soy la segunda en la fila de cincuenta y tantas niñas, paso, y Benjamín, después de la escena, me dijo: ‘Puedes venir tantito’. Me llevó a un rincón y me dijo: ‘Eres tú. Vienes mañanas y le haces casting a los demás’. Pero después la productora dijo: ‘Pero a esta no la conocen ni en su casa, tenemos que apostar por alguien más para que la gente vea la telenovela’. Y me sacan de Vencer el miedo«, rememora.

La actriz terminó finalmente debutando en las telenovelas con Vencer el desamor. «Al año, Benjamín dice: ‘Vamos a hacer Vencer el desamor, pero Gemma es Valentina; ese personaje es para ella’. Me invitan sin hacer casting, entonces el vértigo fue muchísimo. Ya el día que estaba yo grabando 34 escenas, que fue mi primer día, yo lloraba en mi camper porque sentía que no estaba lista para eso, que no entendía el tono; pero preparé tanto mi personaje que salió solito».

Cuatro mujeres abrazadas en un entorno íntimo y cálido, mostrando afecto y conexión emocional entre ellas.
Valentina Buzzurro coprotagonizó en 2020 la exitosa telenovela Vencer el desamor (Foto: Instagram Valentina Buzzurro)

Hoy Valentina tiene mucho que agradecerle a Gemma. «Si le pudiera agradecer algo a Gemma que me haya enseñado es que el mundo de las telenovelas es una de mis grandes pasiones. Yo, después de escuchar tanto rechazo en el cine por las telenovelas, les diría a los del cine: ‘Ok, va, rechácenlo, pero hagan una y que les salga bien porque es superdifícil’».

Su talento, carisma y naturalidad en pantalla cautivaron al público desde el primer minuto, hasta el punto de que no ha dejado de encadenar un personaje tras otro en la pequeña pantalla desde entonces, y ya ha transcurrido un lustro de ello. Telenovelas como Eternamente amándonos, La historia de Juana y ahora Regalo de amor así lo confirman.

Hoy Valentina es una de las actrices con más talento y futuro de su generación. «Siento mucho agradecimiento. Hay mucha gente que desea ser actor o actriz; son muchos allá afuera, y muchos muy buenos, que no tienen, algunos, las oportunidades. Entonces, a veces lo sufro un poco, no te voy a mentir. Como que digo: ‘¿Por qué estoy yo aquí y por qué no está mi amiga de la escuela de actuación, que era mejor actriz que yo?’. Pero lo que he aprendido a hacer con ese sentimiento es decir: ‘Si mi amiga estuviera aquí, no estaría llorando porque quisiera que otra estuviera aquí; estaría disfrutando de estar acá’. He tratado de agradecer. Lo que me surge es decir: ‘Gracias, Dios, gracias, vida, y gracias a mi familia’, porque sí, yo he llegado ahí, pero mi familia me ha estado haciendo así por abajo para que yo suba con el pie».

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