Este año se están cumpliendo dos décadas del estreno de La Tormenta, la exitosa telenovela de Telemundo que protagonizaron Natalia Streignard y Christian Meier en 2005 en Colombia. El melodrama, que narró la apasionante historia de amor entre María Teresa Montilla, una mujer de alta sociedad, y Santos Torrealba, un capataz primitivo pero con un corazón enorme, cautivó al público, convirtiéndose en una de las ficciones más largas de Telemundo. En su aniversario número 20, hablamos con su creador, el escritor Humberto ‘Kiko’ Olivieri, quien nos cuenta todos los secretos de esta inolvidable historia que atrapó a millones de televidentes durante sus 220 capítulos.

Así nace La Tormenta
“Comienza en una reunión con Patricio Wills, que era para ese momento el presidente y creo que mayor accionista de la compañía, en Colombia, Bogotá, donde viví muchos años y trabajé con ellos. Patricio se reúne conmigo y me dice: ‘Yo quisiera producir una novela muy de llaneros, muy de caballos, muy de toros enormes con unos grandes testículos y unos cuernos afilados’. Él, como directivo, como productor, manejando su lenguaje. Pero ya yo entendía lo que él quería. Él quería una novela en el campo, cosa que a mí siempre me ha gustado porque el campo ofrece una vida natural en los personajes donde se expresan todo tipo de pasiones, muchas de ellas sin límite. Yo comencé por una premisa: poner a una mujer de alta sociedad muy civilizada, muy capitalina, muy moderna, muy feminista, muy autoritaria, en el campo, en un medio completamente contrario al de ella en una situación en la que no tiene escape puesto que quedan arruinados y lo único que le queda es salvar esa hacienda, y establecer una relación entre no solamente la mujer y el hombre, que es Torrealba, que es este capataz macho, vernáculo, primitivo, pero lleno de pasión, de sentimientos auténticos, enfrentarlos y dentro de ese enfrentamiento ella aprender un poco de sí misma y él aprender un poco de sí mismo y encontrar una relación equilibrada, una relación armónica, una relación que disfrutara del contraste de las personalidades», cuenta Olivieri.
«Esta historia fue tan exitosa que estaba prevista para 120 horas y yo tuve que escribir 100 horas más, o sea la novela duró 220 horas porque realmente atrapó mucho al público»
Humberto ‘Kiko’ Olivieri

«Lo demás fue ir generando personajes. Por ejemplo, la bruja Tatacoa, un personaje mítico, que me sirvió para hacer muchísimas cosas de las que a mí me gusta hacer, que es ubicar al espectador en un plano más allá de la lógica, de lo común, de lo rutinario, de lo visible. Y allí entonces la bruja Tatacoa en algún momento tenía un ahijado enorme y convertirlo en la noche en un perro que iba y cruzaba el llano para llevar a cabo alguna venganza, algún trabajo, algún maleficio de la bruja Tatacoa. O sea, pude reunir el mundo real con el mundo irreal. Eso lo hago casi siempre en mis novelas, pero aquí encontré un camino muy apropiado porque todo lo que es misticismo, brujería y todo este tipo de planteamientos son muy comunes en el llano, en el campo; aunque no hay que desquitar que en las ciudades también hay muchos brujos y muchas brujas y a todo el mundo le encanta que le lean las cartas o le hagan algún tipo de adivinanza. Fue un poco así cómo comenzó todo esto. Cuando me mostraron el pueblo donde se iba a grabar la novela, que no es un pueblo realmente, es prácticamente un barrio ahí mismo en Bogotá, que luego fue ampliado en otras zonas de Colombia donde hacía falta paisajes más grandes, eso me dio unos parámetros muy claros de cómo yo debía llevar adelante esa historia, con más intimidad. Esta historia fue tan exitosa que estaba prevista para 120 horas y yo tuve que escribir 100 horas más, o sea la novela duró 220 horas porque realmente atrapó mucho al público», comparte.
La elección de los protagonistas
“En esa época los escritores estábamos involucrados, yo estaba en RTI totalmente involucrado con todo el proceso de producción: con la dirección de arte, con la elección del elenco, con todo. Todos los departamentos se reunían conmigo para discutir cómo veía yo la novela y para leer conmigo por lo menos los dos primeros capítulos, tanto el elenco como los diferentes departamentos de producción. Todos se reunían y se seguía la línea del escritor. Antes todo giraba alrededor del escritor, que es el único que sabe no solamente en dónde está parado, sino hacia dónde va”, resalta.
Con Christian apenas dudé un poco porque Christian tiene un carácter de apariencia muy serena, muy equilibrada, y yo necesitaba un salvaje, un tipo de campo, un coleador de toros
Humberto ‘Kiko’ Olivieri

Olivieri reconoce que en un inicio dudó un poco de que Christian Meier pudiera interpretar a Santos Torrealba. “Christian tiene un carácter de apariencia muy serena, muy equilibrada, y yo necesitaba un salvaje, un tipo de campo, un coleador de toros, un cantador de joropos. Yo lo acepté porque, a pesar de su carácter, es un tipo muy hondo, tiene un mundo interior que podía darnos una sorpresa como efectivamente nos la dio”, revela. “Y ni hablar de la protagonista. Natalia cuando la mencionaron ya yo no tuve más nada que ver. Esos son los protagonistas”.
Producción muy bien manejada
El escritor confiesa que hay ocasiones en las que lo plasmado por él en los libretos y la idea que él tiene sobre la telenovela no se ve reflejada en el producto final, pero en este caso no solo supieron interpretar bien su creación, sino que la llevaron a otro nivel. “Fue precioso ver el primer capítulo, fue emocionante verlo porque me sorprendió cómo los actores y el director habían ido incluso más allá de lo que yo había propuesto, pero siempre en la misma dirección”, comenta.
“La producción estaba muy bien manejada”, resalta. “Teníamos un productor, Hugo León, que para mí es uno de los mejores productores con los que he trabajado en toda mi carrera porque Hugo León no tenía un no para nada. ‘¿Qué es lo que vamos a hacer?’. ‘Yo quiero un elefante verde flotando encima de Bogotá’. ‘Perfecto, ¿a qué hora lo quieres’. Ese es un poco Hugo León pues tenía todo muy bien calculado. Él sumaba todas sus escenas de exteriores en un bloque, se llevaba al elenco tres, cuatro días, grababan montones de escenas y luego volvíamos de nuevo tanto al estudio, donde hubo muy poco estudio, y a ese barrio, que digamos que era un estudio muy grande porque RTI, que era la compañía con la que yo trabajaba, tomó ese barrio.
Fue precioso ver el primer capítulo, fue emocionante verlo porque me sorprendió cómo los actores y el director habían ido incluso más allá de lo que yo había propuesto, pero siempre en la misma dirección
Humberto ‘Kiko’ Olivieri

Nunca se hizo
«Todos los capítulos comenzaban y terminaban con un contrapunteo de un cantante cantando una copla que describía lo que pasó en el capítulo anterior y cómo seguía y al final del capítulo cantaba cómo había terminado ese capítulo y qué era lo que podía venir ahora», revela Olivieri. «Eso nunca se hizo porque creo que la producción no lo vio necesario, no lo interpretó, lo vio demasiado complicado… No sé, nunca se me dio una explicación».
El alargue y la ausencia de Natalia Streignard
“Ya teníamos el final grabado, pero querían 20 o 30 capítulos más, no recuerdo el número. Yo al principio me negué obviamente, pero la compañía necesitaba un aire y además tenía tanto rating que sus clientes le decían: ‘Dame más, dame más’. Yo no pude sino atender esa necesidad de la compañía, que además la compañía siempre atendía todas mis necesidades muy bien. Entonces resolví muy simple: un accidente. Ella queda totalmente quemada, la vendan y ponemos allí una modelo vendada y siguen cerrándose las subtramas, sigue la historia, el estado de salud de ella se convierte también en un problema emotivo para el espectador que quiere ver a Natalia y está allí moribunda, quemada”, rememora Olivieri.
Sí hubo algunas quejas, algunos reclamos [por el alargue sin Natalia Streignard], pero la novela subió de rating, que es lo más cómico. Natalia no estaba allí y quedó esta modelo vendada»
Humberto ‘Kiko’ Olivieri

El escritor reconoce que sí “hubo algunas quejas” y “reclamos” del público, pero “la novela subió de rating, que es lo más cómico”, señala. “Es la segunda o la tercera vez que esto me sucede con una novela que sacas un personaje, que es un personaje importante, y la gente en vez de retirarse se suma más gente porque genera un comentario y entonces ese comentario hace que todo el mundo quiera ver qué paso aquí. Y eso pasó. Natalia no estaba allí y quedó esta modelo vendada y luego incorporamos el final, que ya estaba grabado, y quedó perfectamente un hilo dramático. Sí, claro, estirado, pero estirado ya llevábamos los 60, 70 capítulos y nadie dijo: ‘Esto está estirado’. La gente lo que decía era: ‘Quiero más’. Entonces así salvamos”.
La prueba del éxito
Olivieri recuerda un comentario que le hizo el entonces ejecutivo de Telemundo, Patricio Wills, el día que se grabó el capítulo final. “Ya sabíamos que había sido un éxito porque el propio Patricio me había pedido 100 capítulos más y Patricio me dijo: ‘Si me hubieses pedido 100 mil dólares más mensuales te los hubiese dado’. Le dije: ‘Bueno, estás a tiempo’. Pero obviamente no estaba a tiempo (ríe). Realmente fue una satisfacción para todos: para el elenco, para los productores. Todo lo que yo tengo que decir de La Tormenta es que es una gran novela”, apunta.
¡Mira la entrevista!




