Kristina Lilley llevaba un lustro alejada de la televisión, y de Colombia, cuando recibió en 2003 la propuesta para participar en Pasión de gavilanes. “Fue como un renacer en cierta manera”, reconoce hoy 22 años después. Tanto ella como sus compañeros se vieron sorprendidos por el éxito de la telenovela. “Fue un boom que nosotros no esperábamos”, asevera. Desde Estados Unidos, donde fijó su residencia tras la pandemia, y en su primera entrevista en años, Lilley habla con ‘Entretelenovelas Magazine’ sobre esta historia que marcó un antes y un después en su carrera y la etapa que vive actualmente tras atravesar el cáncer.
¿Qué sientes hoy al ver escenas de Pasión de gavilanes?
Siento mucha nostalgia. Esta telenovela fue como un regreso mío a la televisión después de 5 años de no haber estado en la tele, entonces era muy importante para mí y era volver a Colombia. Yo llevaba viviendo fuera de Colombia 5 años. Fue como un renacer en cierta manera.
¿Cómo llega a ti Gabriela?
Me llamaron de RTI, [el productor] Hugo León, y me dijo: ‘Le tengo un personaje, ¿usted no se retiró de la televisión?’. Y yo: ‘No, yo no me he retirado’. Y me dijo: ‘Le tengo un personaje en una novela y quiero que lo haga usted, entonces necesito que esté en Colombia en tal fecha’. Y se hizo la negociación. En ese momento mi papá había muerto, entonces teníamos primero que hacer el entierro y después de eso ya pude ir a Colombia. Y fue así. Llegué y, bueno, hice como un clic con todos. Fue un volver muy bonito.
¿Cómo fue ese primer encuentro con tus ‘hijas’: Danna Garcia, Paola Rey y Natasha Klauss?
A Danna yo la conozco desde muy pequeña, hicimos Azúcar (1989). En ese momento Danna era una niña de 8 años, y de pronto la veo grande y dije: ‘Guau’. Natasha y Paola no las conocía. De pronto las había visto pero no las conocía, y fue muy bonito conocerlas. Son personas muy especiales, generosas, bonitas, entonces se volvieron mis hijas. De hecho, Natasha todavía me dice mami (ríe).
¿En qué momento se percataron del éxito y el fenómeno de Pasión de gavilanes?
Al principio estábamos preocupados porque el rating no era muy bueno y de repente empezó esto a subir y subir y subir y subir. Empezamos a darnos cuenta del éxito cuando a uno en la calle lo paraban y le hablaban. Si yo tomaba un taxi a mí el señor que estaba manejando el taxi me decía: ‘Es que yo veo Pasión de gavilanes’. Empezó a haber un fenómeno que era 50% hombres, 50% mujeres viendo novelas. Y la música se volvió famosísima, todo el mundo se quería vestir como todas las mujeres en Pasión de gavilanes…. Fue un boom que nosotros no esperábamos. Y de repente empiezan a mostrarla por fuera del país… Ahí sí fue que nos dimos cuenta de verdad del éxito de Pasión de gavilanes cuando salió de Colombia.
«Una escena que lloré después de grabarla fue la escena donde le pego a Sarita. Eso tiene una carga emocional muy fuerte. Natasha y yo quedamos completamente descontroladas después de esa escena»
Kristina Lilley

¿Recuerdas alguna escena en particular que te resultara difícil de grabar por algún motivo?
La primera escena que hice fue muy difícil porque fueron 5 años que no actuaba y quería hacerlo muy bien, entonces yo me presioné mucho. Lo más difícil era cuando le tenía que pegar a mis hijas. Obviamente nunca las toqué físicamente, pero era difícil para mí. Una escena que lloré y me descontrolé después de grabarla fue la escena donde le pego a Sarita. Eso tiene una carga emocional muy fuerte. Ella obviamente físicamente estaba muy protegida, la fusta con que le pegué era muy delgada –era como hecha de espuma–, y no pegaba duro nada, pero la intención y toda la fuerza que se puso… Quedamos completamente descontroladas después de esa escena. Emocionalmente para ella [refiriéndose a Natasha] y para mí fue terrible. Eso fue hecho en estudio y había un respeto profundo, un silencio. Estaba todo el mundo impresionado con la fuerza y lo que estaba haciendo Natasha, que era también muy fuerte. Eso parecía que yo la estuviera acabando (ríe). Emocionalmente sí fue fuerte. Físicamente también, pero jamás la toqué porque ella de todas maneras estaba muy protegida. Pero ahorita la vi y casi me pongo a llorar.
Las escenas que hice en el pantano con Juan, con Mario, también fueron muy fuertes. Mario tenía un yeso en la pierna, había tenido un pequeño accidente y la fuerza de Mario era impresionante y estar grabando ahí hasta altas horas de la noche era un estrés grande. Sin embargo, yo miro Pasión de gavilanes y la veo con felicidad. Qué bonito proyecto, qué rico haberlo hecho, qué fortuna haber estado ahí.
A mí la gente me dice Gabriela, no importa lo que yo haga, yo soy Gabriela (ríe)
Kristina Lilley


¿Dirías que Gabriela ha sido el personaje que más ha marcado tu carrera?
Gabriela sí es uno de los personajes que ha marcado pero es porque ya el producto colombiano estaba internacionalizándose más, entonces por eso fue tan notorio. El personaje estaba muy bien escrito, estuvo muy bien dirigido también, entonces yo creo que al internacionalizarlo es más notorio para todos. Y obviamente es un personaje que lo marca a uno. A mí la gente me dice Gabriela, no importa lo que yo haga, yo soy Gabriela (ríe).
En Telemundo también grabaste La mujer en el espejo, La Tormenta y Dame chocolate, ¿qué telenovela disfrutaste más grabar?
Todas (ríe). Obviamente Dame Chocolate lo disfruté mucho porque fue la primera vez que grabé aquí en Estados Unidos y fue muy especial. El clima de Miami a mí me encanta, huracanes y lo que sea, pero me encanta. A mí me encanta estar cerca de la playa y fue muy lindo. Pasión de gavilanes fue muy especial para mí también porque fue mi regreso, además trabajar con Telemundo y era RTI en ese momento fue algo grande. Volver a ver a muchos compañeros, conocer las niñas, conocer los muchachos, tener un coach de dicción y y trabajar con libretos de Julio Jiménez, que para mí siempre ha sido el señor escritor, entonces para mí fue un honor hacerlo también. La mujer en el espejo fue muy divertida, fue muy linda. Fue un personaje diferente, algo que yo nunca pensé que iba a terminar haciendo. Mis villanas siempre son de carácter muy fuerte y Regina ella parecía, pero no, ella era el ser más vulnerable y más frágil que había, y lo disfruté también porque fue otra cosa. En La Tormenta, también, otro tipo de villana, una historia tan retorcida y una mujer tan retorcida porque es que esta era villana retorcida. Ella tenía algo malo en la cabeza, en el corazón. Las cuatro novelas que yo hice [para Telemundo] las disfruté.
Tras Dame chocolate en 2007 no volvimos a verte en una producción de Telemundo hasta 2022 con Pasión de gavilanes 2…
Hice otra cantidad de novelas en Colombia, pero cantidades. También hice películas. En ningún momento paré hasta que llegó la pandemia y fue cuando decidí venirme a vivir a Estados Unidos al lado de mi familia. Mi mamá había fallecido, entonces me vine para acá y regresé a Colombia a hacer Pasión de gavilanes 2, que fue muy especial.
¿En qué etapa profesional te encuentras actualmente?
Por las circunstancias que he pasado –por el cáncer y todo esto– a uno le cambia un poco la perspectiva de la vida, entonces yo ya no tengo el afán de que tengo que hacer. Si llega bien, qué bonito y yo feliz lo haría. Y si toma tiempo pues toma tiempo. Yo disfruto día a día. Uno cambia mucho. Yo dejo que las cosas sucedan. Cuando quiero algo lo busco y lo hago, pero no tengo esa urgencia. Estoy feliz de ver todos los días amanecer y anochecer. Y, bueno, yo estudio, hago mis cosas, escribo. Si me llaman, bueno, chévere; pero por ahora es el agradecimiento diario.




