Dalílah Polanco tuvo que demostrar que la edad no era un impedimento para poder convertirse en Jovita, personaje que interpreta en la nueva telenovela estelar de TelevisaUnivision, Tierra de amor y coraje, que se estrena el próximo lunes 5 de octubre por Las Estrellas en horario estelar. La producción consideraba en un inicio que la actriz mexicana era demasiado joven para darle vida. «Querían un peso escénico de una mujer mayor y mi compromiso fue hacerles ver que una mujer que se ve como yo puede ser más grande y puede tener todo lo que necesitaban que se viera en ella», rememora. Y lo logró. La caracterización fue parte importante del proceso. «Yo creo que sí me veo mayor. En cuanto me pongo sus botas y me hago las trenzas me aumenta 17 años», asevera entre risas.

Dalílah, cuando comenzaste a leer sobre Jovita, ¿qué fue lo primero que pensaste?
Cuando me ofrecieron a Jovita y me contaron su historia me pareció maravillosa porque es un personaje tridimensional. No es la mujer que está plana en el mismo sentimiento siempre; esta mujer vive todas las emociones y las vive al 100, entonces eso me pareció muy bonito de Jovita.

¿Qué retos implicó para ti este personaje?
Para empezar, estaba preocupada porque siento que al principio a la producción le parecía que yo era muy joven para hacer a Jovita, como que querían un peso escénico de una mujer mayor, y mi compromiso fue hacerles ver que una mujer que se ve como yo puede ser más grande y puede tener todo lo que necesitaban que se viera en ella. Al principio era: ‘pero quítenle más maquillaje’, ‘pero no, mejor no la maquillen’… Yo sentía: es que quieren que me vea así en crudo y que me vea golpeada por la vida. Y ahí fue la actriz la que tuvo que darles ese peso escénico que necesitaban. Al parecer se logró y están contentos con mi trabajo.
Yo creo que sí me veo mayor. En cuanto me pongo sus botas y me hago las trenzas me aumenta 17 años (ríe). Eso es lo que me gusta hacer, justamente ponerme en los zapatos de una persona que sea lo más diferente a ti, porque si no nada más te estás repitiendo. Yo creo que sí tenemos que ofrecer un poquito más, cuando verdaderamente te dedicas a esto es lo que nos gusta hacer.
Gran parte de la telenovela se grabó en Arizona, ¿cómo fue la experiencia?
Estuvimos en varios lugares de Arizona. Arizona te ofrece unos lugares tan hermosos y tan distintos. Los atardeceres que te regala son impresionantes y bien puedes estar llena de tierra con los caballos, con unos atardeceres divinos, o si no, en piedras rojas que están jugando con el contraste de los rojos del cielo, o bien estás en un lugar lleno de cactáceas divinas, gigantescas, que tienen cientos de años de edad. No, de verdad, los paisajes que nos ofreció Arizona son también importantes para la belleza de esta novela.

La tierra de un foro jamás se va a comparar con la tierra de un racho y, entonces, ver a esos caballos correr y que se levantaba la tierra, y todos quedábamos con las pestañas blancas y las cejas blancas y el pelo blanco del terreno, eso no te lo da un foro. En el foro nosotros tenemos que dar toda la atmósfera, pero cuando te la ponen de esta manera, no, bueno, ya te pones las botas y te crees cowboy.
Para mí es un privilegio salir de locación porque justamente te enfrentas a cosas que no te enfrentas en un foro. En un foro todo está controlado, todo está en orden, todo sale como tiene que salir, y lo bonito de tu personaje es justamente eso: que se enfrente a un viento que no tenía que estar, que se te despeine el pelo… Nadie es perfecto, no existe la tranza perfecta, el peinado perfecto; viene el aire, se te viene el pelo, te descompones… Esas cosas le dan vida a una novela. Sí, efectivamente, los técnicos también la padecen y nosotros igual, porque había fríos terribles y unos calores que te mueres, pero así es la vida: la vida te da calor, te da contrastes, te da iluminaciones distintas, te da sombras, te da sonidos; la vida te da eso. Cuando quieren hacer una novela en donde no se escuche nada más que la perfección de un texto, eso ya no existe.
Tu personaje de alguna manera es la consejera de los hermanos Coraje, Emmanuel, Brandon y Emilio, ¿cómo fue trabajar con ellos? ¿Cómo ves a las nuevas generaciones?
Para mí es una experiencia maravillosa el ser ahora la mujer mayor, la matriarca de esta situación, porque estoy conociendo a mucha gente nueva, joven, que se integra a este mundo de hacer ficción, y para mí es muy bonito, y más bonito porque verdaderamente me tocó trabajar con gente talentosa. Eso te llena de satisfacción. Cuando una actriz o un actor te ofrece matices de verdad, se siente increíble. Entonces, estoy muy contenta porque yo creo que mis tres Coraje, al igual que Sofía, le dieron algo… También mi hija, Moisés, Patricia Navidad… no podría enumerártelos a todos. Hay actores y actrices de verdad y eso me llena de gozo.

¿Eres de las que suele ver su trabajo en pantalla?
No me gusta verme porque empiezo a juzgar cada uno de mis movimientos: pude haber hecho esto, pude haber hecho lo otro… Pero a Jovita le tengo un amor tan fuerte que sí necesito saber cómo se ve, necesito ver sus gestos, sus movimientos, necesito saber qué está recibiendo la gente. Entonces, veré poquito.
¿Qué le agradeces hoy a Jovita después de tantos meses dándole vida?
Le agradezco todo el amor recibido, que, aún sin conocerla, Jovita ha sido abrazada como nunca me había sucedido en la vida. Agradezco todo ese amor recibido por una comunidad maravillosa que consume estas novelas, que le gusta mi carrera y que va caminando conmigo en esta vida que es maravillosa.
Yo creo que Jovita es una de esas mujeres que no se te van a olvidar.
