Gaetana Charry en El cuerpo del deseo, Gabriela de Acero en Más sabe el diablo o Etelvina en Mi corazón insiste en Lola Volcán. Durante años, Jeannette Lehr fue un rostro habitual en las producciones de Telemundo, donde dejó una huella imborrable en el público con sus magistrales interpretaciones que todavía resuenan en la memoria de muchos. Hace algo más de una década, sin embargo, que la vimos por última vez en la pantalla de la cadena hispana. ¿Por qué no ha vuelto a participar en una telenovela? ¿Cómo es su vida hoy? Entretelenovelas Magazine conversó con la actriz venezolana y esto nos contó.

Hace muchos años que no te vemos en una telenovela. ¿A qué se ha debido?
Las cosas cambiaron. La industria cambió. Miami dejó de ser un centro de producción. Telemundo está haciendo una novela al año, no duran sino cuatro meses y se traen a todos los actores de México, o si no las hacen en Colombia o en México. Incluso las producciones en inglés se fueron de Florida porque quitaron las ayudas que daban. La mayoría de esos grandes actores que había en Miami empezaron a irse. Para todos, incluyendo hoy en día, les es muy difícil. Yo estuve esperando mucho tiempo, hice cosas: hice una peliculita aquí, hice mucho microteatro en Miami, pero llegó un momento que me agoté porque eso es matador. Tú haces en un fin de semana lo que sería una temporada de un mes normal en teatro de martes a domingo, claro, pasando la obra cada 15 minutitos; pero agota igual o más. Entonces me vine a Los Ángeles, me reubiqué en Los Ángeles y ha ido muy lento porque, primero, acá es muy lento y la competencia es muy grande. Tú tienes que tener un agente que pelee por ti para que simplemente te vean, entonces conseguir agente adecuado me costó un rato. Luego la industria no se ha recuperado del COVID para acá como ha debido. Yo llevo ya tres años en Los Ángeles. Al final del primer año hice un capítulo para una serie que sale en Hulu, hice una película, tengo un comercial al aire que es nacional… Entonces hubo la huelga de los escritores y luego la huelga de los actores, eso hizo que perdiéramos un año completo prácticamente. Ahorita estoy en proceso de ver qué voy a hacer: si me mudo o no me mudo porque Los Ángeles pareciera que no va a ser el centro de producción que era antes. Las plataformas se están desperdigando por el país, entonces no sé. Además de la situación política que no está muy simpática.

Yo me voy a tratar de adaptar porque soy venezolana y los venezolanos tenemos esa cosa de que vamos a seguir para delante y voy a seguir para delante no importa qué y lo voy a hacer con el mejor humor que pueda porque así fui criada; pero no quiere decir que sea fácil

Jeannette Lehr
Retrato de Jeannette Lehr sonriendo, con cabello corto y canoso, vistiendo una blusa amarilla con rayas y una chaqueta roja. El fondo es de color azul oscuro.
Jeannette Lehr (Foto: cortesía)

¿Cómo has llevado este parón en tu carrera?
No es fácil, te soy completamente sincera. Yo soy actriz, mientras no esté en un escenario lo demás es un mientras tanto para mí. Yo me voy a tratar de adaptar porque soy venezolana y los venezolanos tenemos esa cosa de que vamos a seguir para delante y voy a seguir para delante no importa qué y lo voy a hacer con el mejor humor que pueda porque así fui criada, así fui educada; pero no quiere decir que sea fácil. No es fácil. Para mí la actuación no es trabajo, para mí la actuación es mi vida, es mi esencia. Yo supe que yo era persona, que yo era un yo soy, una identidad, cuando empecé a querer ser otra persona, y eso era a los 5 años de edad; por eso es que digo que cuando no estoy en el escenario yo soy un mientras tanto, pero no soy toda yo. Sin embargo, la vida está para crecer, para aprender y he aprendido muchísimo de mí y de la vida. Puedo decirte hoy en día que, aunque podría no volver a actuar, soy una persona feliz. Me siento llena, estoy completa, estoy bien, estoy saludable. Los Ángeles es una ciudad muy interesante. No es fácil para hacer amigos, pero a mi edad tampoco dependo de la gente tanto como cuando tenía 20 años y tengo un montón de amigos en un montón de países. Si me dices que me voy a ganar la lotería y que no voy a volver a actuar bueno ok, me voy de viaje, me paso el resto de mi vida viajando. No sé si me estoy explicando. Estoy como más relajada con respecto a ese tipo de cosas. Ya tengo 65 años y la vida como que se ve diferente, no es tan blanco y negro. Uno no se va acabar porque no está haciendo lo que quiere. Tú sigues siendo tú aunque no estés haciendo lo que te apasiona. Sería más feliz si estuviera haciendo lo que me apasiona, pero también estaría sufriendo más, estaría muerta de los nervios de si llego a tiempo, me sé la letra, no me sé la letra, ay Dios mío la ropa me aprieta… O sea toda esa cantidad de cosas con las que uno vive cuando está en ese lío, que no lo rechazo para nada. Pero estoy bien, estoy contenta. Estoy en un apartamento divino en Los Ángeles.

Estoy muy agradecida de la fidelidad de los seguidores, de la generosidad del público porque creo que han sido muy generosos conmigo, mucho, y lo siguen siendo

Jeannette Lehr
Selfie of Jeannette Lehr smiling in a garden setting with green plants and flowers around her.
Jeannette Lehr (Foto: cortesía)

Cuando echas la vista atrás y ves la carrera que has construido y todos los personajes que has interpretado y con los que has dejado huella en el público, ¿qué sientes?
Me siento profundamente privilegiada porque para un actor estar en el escenario, tener un libreto en la mano, estar en manos de un director y con tus compañeros es realmente un privilegio. Creo que he tenido mucha suerte porque he tenido grandes maestros en el proceso, desde mis compañeros, los escritores con los que he trabajado, los directores, los canales. He tenido muchísimas oportunidades de aprender y creo que le puse todo de mi parte por aprender. He sido muy feliz. No todo el mundo tiene el privilegio de trabajar y de ganarse la vida con lo que más le apasiona. Eso es maravilloso. Eso es chévere, como diríamos nosotros. Estoy muy agradecida de la fidelidad de los seguidores, de la generosidad del público porque creo que han sido muy generosos conmigo, mucho, y lo siguen siendo. Ahora cada vez me reconocen menos, pero cuando me reconocen o en las redes que pongo cualquier cosita de actuación la gente de inmediato se acuerda y me ponen comentarios y yo lo agradezco muchísimo. Son mis panas invisibles que están en un montón de sitios. Qué privilegio tan grande haber vivido esos personajes, haber podido crearlos, que me hayan dado personajes tan diferentes unos de otros. En la primera novela que hice en Telemundo, que se llamó Amor descarado, yo hacía una fanática religiosa y no se parece para nada a Gaetana de El cuerpo del deseo ni a la profesora de Relaciones peligrosas. Qué chévere que de alguna manera no me encasillaron. A mí me parece que me dieron oportunidades muy chéveres, que estuve en elencos divinos, en grandes producciones, y que no se ha acabado todavía. Todavía puede haber más porque no soy una bailarina de ballet que tiene los tiempos contados. Yo no sé cómo se llamaba la actriz pero contaban los actores mexicanos que había una actriz en México que se hizo muy famosa porque ella desde muy temprana edad se pintó el cabello de blanco para ser la abuelita siempre, y terminó siendo la abuelita por 30 o 40 años.

¿A qué personajes de todos los que has interpretado le guardas más cariño?
Mis dos personajes favoritos son Gaetana por supuesto de El cuerpo del deseo y Carlota Aristizábal en ¡Anita no te rajes! Pero también tuve un personaje en Venezuela en una novela de época, La inolvidable, que eso era divino.

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