En 2007, El Zorro, la espada y la rosa se convirtió en una de las telenovelas más ambiciosas en la historia de Telemundo. Protagonizada por Christian Meier y Marlene Favela y escrita por Humberto ‘Kiko’ Olivieri, la ficción grabada en Colombia en coproducción con RTI y Sony Pictures Television representó un desafío creativo y de producción sin precedentes.
A 18 años de su estreno, Olivieri cuenta a ‘Entretelenovelas Magazine’ cómo nació la historia, lo complejo que resultó escribirla, lo costosa que fue y revela anécdotas inéditas sobre la ambiciosa telenovela.
El origen
“Un par de vicepresidentes de Sony me visitan mientras yo estoy escribiendo La Tormenta. Me dicen que tienen varios años buscando un escritor que se atreva a hacer una novela acerca de El Zorro ya que Isabel Allende, la escritora chilena, ha escrito una novela sobre El Zorro y ellos han logrado ponerse en los derechos de autor y, además de eso, ya tienen permiso de las compañías como DreamWorks de Spielberg, que tienen también derechos en el personaje”, rememora Olivieri. “A mí me pareció maravilloso que me propusieran eso y por eso es que, aún estando escribiendo una novela les dije: ‘Vamos a darle, ese es un personaje que a mí me interesa’”.

¿Un Zorro feminista?
Cuando Olivieri comenzó a leer el libro escrito por Allende supo que aquello no le iba a servir para armar la telenovela. “El Zorro que ella plantea es un Zorro visto, como es lógico además, desde su feminismo personal, entonces ella hace un Zorro flacucho, con las orejas grandes, torpe, viajando en un barco. Y sí, cómo no, es interesante para una novela literaria, tú puedes perfectamente vivir ese proceso de un tipo insignificante a convertirlo casi por accidente en un héroe de esa época en Los Ángeles; pero a mí no me sirvió. Y yo se los dije a ellos: ‘Esta historia no me sirve porque yo no puedo contarle al público que El Zorro comienza siendo un muchacho flaco, orejón y torpe, no me sirve sencillamente para una telenovela’”, recuerda.
“Obviamente respeto y amo mucho a las mujeres, fui criado entre las mujeres más maravillosas del mundo, así que es lo mejor que tengo, pero El Zorro no es una mujer, es un hombre y el hombre es un factor masculino y un héroe es un héroe, es una fantasía y esa fantasía tiene una energía y tiene unas características. Yo no hago nada con un Zorro feminista (ríe), no voy a ninguna parte con eso, ni El Zorro tampoco. Así que creé mi propia historia”, comparte. “Sinceramente el único elemento que pude tomar del libro, por respeto a Sony y a Isabel Allende, fue el nombre, que no lo recuerdo porque es un nombre rarísimo, de la india que se enamoraba de don Diego de la Vega; una historia de amor que resultó muy bonita”.

No le gustó el título
El escritor confiesa que nunca le gustó que la telenovela se llamara ‘El Zorro’. “Aunque El Zorro era el protagonista, daba la sensación de que era una serie infantil y no una telenovela. Yo la llamé ‘La espada y la rosa’, un nombre que me pareció valiente y romántico, entonces ellos no lo quitaron pero le agregaron Zorro”.
La producción más ambiciosa
Olivieri destaca que El Zorro fue una producción “costosísima”. “Fue la novela más ambiciosa. En una época en que un capítulo costaba 50 mil dólares, cada capítulo de El Zorro costó entre 100 y 120 mil dólares porque era todo en exteriores, mucho pago de hoteles, muchas comidas…”.
¿Caníbales en Los Ángeles?
“En El Zorro, la espada y la rosa yo metí caníbales en Los Ángeles, California, y los de Sony me dijeron: ‘¿Tú estás loco? ¿Caníbales en Los Ángeles?’. Les digo: ‘A ver, en Los Ángeles un tipo vestido de negro de pies a cabeza con antifaz tampoco es muy normal con el calor que hay allí’. Cuando aparecieron los caníbales el rating subió y un mes después vino a visitarme un ejecutivo de Sony para decirme: ‘Oye y los caníbales no pueden volver a aparecer’”, recuerda entre risas.

La elección de los protagonistas
A diferencia de otras telenovelas que escribió para Telemundo, Olivieri señala que en esta ocasión no intervino mucho en la elección de su elenco debido a que había diferentes compañías involucradas. “Teníamos a Christian Meier y yo estaba seguro de que la personalidad que eligieran iba a ser la adecuada y sinceramente a mí esta chica [refiriéndose a Marlene Favela] me gustó muchísimo. Tenía personalidad, tenía dulzura, tenía fuerza, tenía todas las cualidades para tener una relación romántica con El Zorro”.
Compleja de escribir
El escritor reconoce que El Zorro fue una telenovela compleja de escribir porque llevar al campo de la realidad de las emociones un personaje ficticio como El Zorro es complicado. “A muchas mujeres podía El Zorro no significar nada para ellas porque cuando yo era niño los niños varones éramos los que veíamos El Zorro, ninguna niña veía El Zorro, entonces ya había allí un escalón donde se podía tropezar ya que es un personaje que no es popular para las mujeres. Eso me obligó a trabajar más la parte humana de este Zorro. Busqué humanizar a este Zorro, hacerlo más creíble como galán, como aspiración de cualquier mujer. Lo trabajamos muy bien los libretistas”.
Dijo no al alargue
“Cuando ya faltaban 20 capítulos para terminarla vinieron a hablar conmigo para que yo, como habíamos hecho con La Tormenta, aumentara los capítulos. Les dije: ‘No puedo, sinceramente no puedo, físicamente, mentalmente yo estoy colapsado, yo necesito descansar y esta historia ha sido muy difícil de hacerla creíble porque tiene un personaje demasiado ficticio como es El Zorro. Me ofrecieron dinero, pagarme el doble por capítulo, pero no se trataba de dinero, se trataba de que hay que disfrutar lo que se hace, pero no excederse tampoco”, se sincera.




